El Veredicto del Pueblo (Obra de teatro interactiva)

 



Por José Ramón Narváez

INTRO

Entra una persona (Director de Escena DE) zarandeando a otra persona (Presunto culpable PC) quien lleva en las manos un paquete que dice MEDICINAS

DE: Acabamos de detener a este sujeto con las manos en la masa, trae el tratamiento de Lucía la niña de 12 años con esta terrible enfermedad terminal y él se lo está robando (no lo deja hablar)

Persona del Público: Yo lo reconozco, lo sigo en redes sociales y ayer posteó que su hija fue una de las pacientes que no logró entrar en la lista para los tratamientos y que haría todo lo que pudiera conseguir esas medicinas.

DE: Pero eso no le debería permitir robarle a alguien más, además por eso están las instituciones, para establecer turnos, como sea es un vil ladrón.

Comienzan a gritar desde el público: deberíamos lincharlo, que mala persona, merece eso y más

DE: Claro que sí, pero antes deberíamos hacerle un juicio ¿Hay un juez en la sala?

2 personas levantan la mano

Defensora: Yo soy abogada y me especialicé en medios alternos de solución de conflictos, llevo 15 años estudiando el tema y dando clases en diversas instituciones educativa. Además, he actuado en conflictos como el Caso Casas Grandes y Santos Aguado.

Jueza: Quítate loser, yo soy abogada del despacho Carbanela y asociados me dedico al litigio estratégico y tengo una maestría en la Qualitas University, además vean quien viene mejor vestida, para ser abogadas hay que parecerlo no nomás presumirlo.

DE: Bueno, bueno votemos

(Gana la Jueza)

Jueza: Siempre vengo preparada (saca una toga de su bolso)

Secretaría: Sra. Jueza yo puedo ser su secretaría, estoy segura que va a necesitar una. Permítame ser su secretaría

Jueza. Está bien, pero quiero que hagas un buen trabajo, estamos ante un caso muy serio

Secretaría: Por su puesto que sí Sra. Jueza.

DE: (Dirigiéndose a la Defensora) pero usted no se vaya, necesitamos una defensora y además una fiscal ¿quién se anima? (Otra abogada levanta la mano) adelante pásele usted a lo barrido.

¡Qué comience el juicio!

La fiscal y la secretaría ayudan a la jueza a ponerse la toga.

JUICIO

Traen una mesa y 5 sillas, cada personaje toma su posición: el culpable en el centro, la jueza delante de él en la mesa, la secretaría a la izquierda de la jueza, la fiscal a la izquierda, defensora a la derecha. Todos acompañan entre reverencias a la jueza a su silla, la fiscal le bolea los zapatos a la jueza y a la secretaría.

Fiscal: (previo a platicar con el DE quien le enseña el celular y le entrega el paquete de medicinas) Pues bien, aquí están los hechos: Este sujeto ayer durante el día estuvo maquinando con toda premeditación el robo que hoy iba a cometer, incluso cínicamente lo puso en sus redes sociales, mismas que nos muestran que estuvo rondando ayer el Hospital y que llevaba varios días diciendo que necesitaba para interpósita persona el tratamiento, así que haciendo caso omiso de la lista que el propio Hospital preparó con mucho cuidado considerando los diversos pacientes, se apersonó en el Hospital esta mañana e impunemente robó este costoso y valioso tratamiento, otros usuarios del Hospital se dieron cuenta a tiempo y lo detuvieron in fraganti, esto es criminal porque de haber salido airoso de su objetivo, la vida de la pequeña Lucía de 12 años estaría en peligro de muerte porque hoy mismo se le debe suministrar el tratamiento en cuestión ¡Es Cuánto!

Jueza: Excelente exposición, ahora escuchemos a la Defensa, que la verdad veo muy chafa porque además después de escuchar los hechos tan brillantemente expuestos me parece que está bien difícil que pueda exponer algo coherente en esas fachas.

Secretaría: Sí, concuerdo con la señora jueza, la defensora debe exponer argumentos sólidos lo que se ve muy difícil, pero escuchémosla.

(La defensora que está discutiendo con el presunto culpable y se ve que no llegan a nada, la jueza interviene)

Jueza: Ya me fastidió la voz del presunto culpable que le tapen la boca

Secretaría: Sí, concuerdo con la Sra. Jueza, tapémosle la boca al criminal.

(DE le tapa la boca, la defensora está de acuerdo)

Defensora: Aunque es evidente que no esto no comienza de la mejor forma, entiendo que soy el último reducto entre la prepotencia y la justicia, porque este hombre tiene derecho a ser defendido, pónganse en sus zapatos ¿qué harían ustedes si tuvieren a una hija enferma, (muestra su celular) ¿ustedes se fijaron en lo que posteó en las redes sociales? No verdad, ahí señaló que después de innumerables esfuerzos para colocar a su hija Sarita de 11 años en la lista del hospital para recibir el tratamiento y no obstante que su hija lo merece más porque lleva más años con la enfermedad, los papás de Lucía movieron sus palancas con un primo que es super amigo del director del Hospital y quitaron a Sarita de la lista pusieron a Lucía ¡Imagínense la frustración de este hombre!

Fiscal: Pero eso no le da ningún derecho a robar el tratamiento, si no estaba de acuerdo debió buscar las instancias legales no hacerse justicia por propia mano. (La jueza le aplaude y la va a abrazar, la defensora se queja de la falta de imparcialidad, el público se mete tomando postura por uno y otro bando, se hace barullo, la fiscal y la defensora discuten)

Jueza: ¡Silencio! ¡Silencio! ¡Orden en la Sala! Si hay testigos este es el momento, pero antes de seguir por favor tápenle los ojos, porque desde hace rato me está viendo feo.

Secretaría: Sí, concuerdo con la Sra. Jueza, en esta sala debe de imperar el orden. Cúbranle los ojos al criminal y que pasen los testigos. Fiscal y defensora que entren sus testigos.

(Pasa DE y le tapa los ojos al presunto culpable)

Fiscal: A ver díganos usted que es lo que sucedió esta mañana en el Hospital

DE: Pues mire usted, yo estaba esperando pasar a mi consulta, cuando vi que ese hombre salía de un pasillo de manera muy sospechosa con ese paquete que está ahí (lo señala), como cuidándose de no ser visto, yo como tengo estas habilidades innatas de investigador, de hecho he visto SCI como 12 veces y me di cuenta de inmediato que había raro algo en él, y me acordé que ayer había leído una noticia en FB sobre un hombre que decía que su hija había quedado fuera de la lista de tratamientos y que él iba a hacer todo lo que fuera posible para obtener el tratamiento y todo lo demás que dijo la fiscal, así que sin dudarlo me acerqué y lo detuve, y gracias a otras personas que estaban ahí pudimos detenerlo y evitar una tragedia, pobre de la niña Lucía, hoy tiene que recibir su tratamiento y este infame le estaría privando de esa oportunidad, es un monstruo ¡Con los niños no!

(El Público comienza de nuevo a discutir, ahora piden justicia para Lucía)

VEREDICTO

Secretaría: Ahora la Sra. Jueza dará su veredicto, por favor todos de pie y en silencio.

Jueza:

Habiendo escuchado a la fiscalía, la defensa y testigo; y siguiendo lo expuesto brillantemente por el jurisconsulto español don Manuel Atieza, a propósito de los casos fáciles, difíciles y trágicos; observando que este caso es verdaderamente trágico por la gravedad de los hechos que lo circundan, hechos que de no haber sido descubiertos a tiempo pondrían en peligro una vida ¡Qué tragedia! Me llevan a verificar la miseria humana, el egoísmo galopante de nuestro género; Yo como genuina pieza de la ingeniería estatal destinada a generar el Estado Derecho y llevar el Bien Común hasta el último rincón, asumiendo mi responsabilidad histórica, pregunto a la Sala ¿creen ustedes que esta persona -si es que así le podemos llamar- es inocente o culpable?

(El público grita: ¡Culpable!, ¡Quémenlo en leña verde!, ¡Ahórquenlo!)

Secretaría: Sí, concuerdo con la Sra. Jueza, este señor es un criminal y es culpable del delito de robo de medicamentos, la policía viene en camino para recluirlo en la cárcel.

Enfermera: (Entra en escena dirigiéndose al presunto culpable) ¿Señor Daniel?, ¿Qué hace usted esposado? Lo estábamos esperando desde hace rato ¿qué es todo este circo?, ¿quiénes son ustedes?

Secretaría: Pero usted no puede estar aquí. Sáquenla por favor. La Sra. Jueza no esta de acuerdo con esto. Fuera de aquí.

DE: Es un juicio a este señor que se robó el tratamiento de la niña Lucía.

Enfermera: Lucía ya está recibiendo el tratamiento, este hombre vino a donar otro tratamiento para Sarita.

DE: ¿Este no es el papá de Sarita?

Enfermera: Para nada, es uno de nuestros donantes estrella ¡Ya suéltenlo!

(De lo suelta entre disculpas)

Presunto culpable: (Se levanta y ahora sí lo dejan hablar) Todo este tiempo quise explicarles que este tratamiento lo traía yo a donar al hospital, ah pero ustedes con ganas de linchar a alguien me agarraron de su pelele; más este señor (señalando al DE) que me zangoloteó todo este tiempo; ni la defensora que supuestamente estaba de mi lado se interesó por preguntarme qué pensaba; y la fiscal y la jueza, bien metidas en su delirio quesque de justicia; y todos ustedes (dirigiéndose al público) con tanta sed de venganza. Si de casualidad no le llega el mensaje a este señor en una de esas me andaban colgando; si administrar justicia no es cosa de juego y tampoco debería ser un espacio para la catarsis social, deberíamos pensar mejor en la paz, en la amigable composición, en los acuerdos; antes que andar criminalizándonos unos a otro, una sociedad que desconfía y que se llena de odio, está condenada a la extinción.   

Salen todos cabizbajos.

EPÍLOGO

Interacción con el público.



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