El Veredicto del Pueblo (Obra de teatro interactiva)
INTRO
Entra una persona
(Director de Escena DE) zarandeando a otra persona (Presunto culpable PC) quien
lleva en las manos un paquete que dice MEDICINAS
DE: Acabamos de detener a
este sujeto con las manos en la masa, trae el tratamiento de Lucía la niña de
12 años con esta terrible enfermedad terminal y él se lo está robando (no lo
deja hablar)
Persona del Público: Yo
lo reconozco, lo sigo en redes sociales y ayer posteó que su hija fue una de
las pacientes que no logró entrar en la lista para los tratamientos y que haría
todo lo que pudiera conseguir esas medicinas.
DE: Pero eso no le
debería permitir robarle a alguien más, además por eso están las instituciones,
para establecer turnos, como sea es un vil ladrón.
Comienzan a gritar desde
el público: deberíamos lincharlo, que mala persona, merece eso y más
DE: Claro que sí, pero
antes deberíamos hacerle un juicio ¿Hay un juez en la sala?
2 personas levantan la
mano
Defensora: Yo soy abogada
y me especialicé en medios alternos de solución de conflictos, llevo 15 años
estudiando el tema y dando clases en diversas instituciones educativa. Además,
he actuado en conflictos como el Caso Casas Grandes y Santos Aguado.
Jueza: Quítate loser, yo
soy abogada del despacho Carbanela y asociados me dedico al litigio estratégico
y tengo una maestría en la Qualitas University, además vean quien viene mejor
vestida, para ser abogadas hay que parecerlo no nomás presumirlo.
DE: Bueno, bueno votemos
(Gana la Jueza)
Jueza: Siempre vengo
preparada (saca una toga de su bolso)
Secretaría: Sra. Jueza yo
puedo ser su secretaría, estoy segura que va a necesitar una. Permítame ser su
secretaría
Jueza. Está bien, pero
quiero que hagas un buen trabajo, estamos ante un caso muy serio
Secretaría: Por su puesto
que sí Sra. Jueza.
DE: (Dirigiéndose a la
Defensora) pero usted no se vaya, necesitamos una defensora y además una fiscal
¿quién se anima? (Otra abogada levanta la mano) adelante pásele usted a lo
barrido.
¡Qué comience el juicio!
La fiscal y la secretaría
ayudan a la jueza a ponerse la toga.
JUICIO
Traen una mesa y 5
sillas, cada personaje toma su posición: el culpable en el centro, la jueza
delante de él en la mesa, la secretaría a la izquierda de la jueza, la fiscal a
la izquierda, defensora a la derecha. Todos acompañan entre reverencias a la
jueza a su silla, la fiscal le bolea los zapatos a la jueza y a la secretaría.
Fiscal: (previo a
platicar con el DE quien le enseña el celular y le entrega el paquete de
medicinas) Pues bien, aquí están los hechos: Este sujeto ayer durante el día
estuvo maquinando con toda premeditación el robo que hoy iba a cometer, incluso
cínicamente lo puso en sus redes sociales, mismas que nos muestran que estuvo
rondando ayer el Hospital y que llevaba varios días diciendo que necesitaba
para interpósita persona el tratamiento, así que haciendo caso omiso de la
lista que el propio Hospital preparó con mucho cuidado considerando los
diversos pacientes, se apersonó en el Hospital esta mañana e impunemente robó
este costoso y valioso tratamiento, otros usuarios del Hospital se dieron
cuenta a tiempo y lo detuvieron in fraganti, esto es criminal porque de haber
salido airoso de su objetivo, la vida de la pequeña Lucía de 12 años estaría en
peligro de muerte porque hoy mismo se le debe suministrar el tratamiento en
cuestión ¡Es Cuánto!
Jueza: Excelente
exposición, ahora escuchemos a la Defensa, que la verdad veo muy chafa porque
además después de escuchar los hechos tan brillantemente expuestos me parece
que está bien difícil que pueda exponer algo coherente en esas fachas.
Secretaría: Sí, concuerdo
con la señora jueza, la defensora debe exponer argumentos sólidos lo que se ve
muy difícil, pero escuchémosla.
(La defensora que está
discutiendo con el presunto culpable y se ve que no llegan a nada, la jueza
interviene)
Jueza: Ya me fastidió la
voz del presunto culpable que le tapen la boca
Secretaría: Sí, concuerdo
con la Sra. Jueza, tapémosle la boca al criminal.
(DE le tapa la boca, la
defensora está de acuerdo)
Defensora: Aunque es
evidente que no esto no comienza de la mejor forma, entiendo que soy el último
reducto entre la prepotencia y la justicia, porque este hombre tiene derecho a
ser defendido, pónganse en sus zapatos ¿qué harían ustedes si tuvieren a una
hija enferma, (muestra su celular) ¿ustedes se fijaron en lo que posteó en las
redes sociales? No verdad, ahí señaló que después de innumerables esfuerzos
para colocar a su hija Sarita de 11 años en la lista del hospital para recibir
el tratamiento y no obstante que su hija lo merece más porque lleva más años
con la enfermedad, los papás de Lucía movieron sus palancas con un primo que es
super amigo del director del Hospital y quitaron a Sarita de la lista pusieron
a Lucía ¡Imagínense la frustración de este hombre!
Fiscal: Pero eso no le da
ningún derecho a robar el tratamiento, si no estaba de acuerdo debió buscar las
instancias legales no hacerse justicia por propia mano. (La jueza le aplaude y
la va a abrazar, la defensora se queja de la falta de imparcialidad, el público
se mete tomando postura por uno y otro bando, se hace barullo, la fiscal y la
defensora discuten)
Jueza: ¡Silencio!
¡Silencio! ¡Orden en la Sala! Si hay testigos este es el momento, pero antes de
seguir por favor tápenle los ojos, porque desde hace rato me está viendo feo.
Secretaría: Sí, concuerdo
con la Sra. Jueza, en esta sala debe de imperar el orden. Cúbranle los ojos al
criminal y que pasen los testigos. Fiscal y defensora que entren sus testigos.
(Pasa DE y le tapa los
ojos al presunto culpable)
Fiscal: A ver díganos
usted que es lo que sucedió esta mañana en el Hospital
DE: Pues mire usted, yo
estaba esperando pasar a mi consulta, cuando vi que ese hombre salía de un
pasillo de manera muy sospechosa con ese paquete que está ahí (lo señala), como
cuidándose de no ser visto, yo como tengo estas habilidades innatas de investigador,
de hecho he visto SCI como 12 veces y me di cuenta de inmediato que había raro
algo en él, y me acordé que ayer había leído una noticia en FB sobre un hombre
que decía que su hija había quedado fuera de la lista de tratamientos y que él
iba a hacer todo lo que fuera posible para obtener el tratamiento y todo lo
demás que dijo la fiscal, así que sin dudarlo me acerqué y lo detuve, y gracias
a otras personas que estaban ahí pudimos detenerlo y evitar una tragedia, pobre
de la niña Lucía, hoy tiene que recibir su tratamiento y este infame le estaría
privando de esa oportunidad, es un monstruo ¡Con los niños no!
(El Público comienza de
nuevo a discutir, ahora piden justicia para Lucía)
VEREDICTO
Secretaría: Ahora la Sra.
Jueza dará su veredicto, por favor todos de pie y en silencio.
Jueza:
Habiendo escuchado a la
fiscalía, la defensa y testigo; y siguiendo lo expuesto brillantemente por el
jurisconsulto español don Manuel Atieza, a propósito de los casos fáciles,
difíciles y trágicos; observando que este caso es verdaderamente trágico por la
gravedad de los hechos que lo circundan, hechos que de no haber sido
descubiertos a tiempo pondrían en peligro una vida ¡Qué tragedia! Me llevan a verificar
la miseria humana, el egoísmo galopante de nuestro género; Yo como genuina
pieza de la ingeniería estatal destinada a generar el Estado Derecho y llevar
el Bien Común hasta el último rincón, asumiendo mi responsabilidad histórica,
pregunto a la Sala ¿creen ustedes que esta persona -si es que así le podemos
llamar- es inocente o culpable?
(El público grita:
¡Culpable!, ¡Quémenlo en leña verde!, ¡Ahórquenlo!)
Secretaría: Sí, concuerdo
con la Sra. Jueza, este señor es un criminal y es culpable del delito de robo
de medicamentos, la policía viene en camino para recluirlo en la cárcel.
Enfermera: (Entra en
escena dirigiéndose al presunto culpable) ¿Señor Daniel?, ¿Qué hace usted
esposado? Lo estábamos esperando desde hace rato ¿qué es todo este circo?,
¿quiénes son ustedes?
Secretaría: Pero usted no
puede estar aquí. Sáquenla por favor. La Sra. Jueza no esta de acuerdo con
esto. Fuera de aquí.
DE: Es un juicio a este
señor que se robó el tratamiento de la niña Lucía.
Enfermera: Lucía ya está
recibiendo el tratamiento, este hombre vino a donar otro tratamiento para
Sarita.
DE: ¿Este no es el papá
de Sarita?
Enfermera: Para nada, es
uno de nuestros donantes estrella ¡Ya suéltenlo!
(De lo suelta entre
disculpas)
Presunto culpable: (Se
levanta y ahora sí lo dejan hablar) Todo este tiempo quise explicarles que este
tratamiento lo traía yo a donar al hospital, ah pero ustedes con ganas de
linchar a alguien me agarraron de su pelele; más este señor (señalando al DE)
que me zangoloteó todo este tiempo; ni la defensora que supuestamente estaba de
mi lado se interesó por preguntarme qué pensaba; y la fiscal y la jueza, bien
metidas en su delirio quesque de justicia; y todos ustedes (dirigiéndose al
público) con tanta sed de venganza. Si de casualidad no le llega el mensaje a
este señor en una de esas me andaban colgando; si administrar justicia no es
cosa de juego y tampoco debería ser un espacio para la catarsis social,
deberíamos pensar mejor en la paz, en la amigable composición, en los acuerdos;
antes que andar criminalizándonos unos a otro, una sociedad que desconfía y que
se llena de odio, está condenada a la extinción.
Salen todos cabizbajos.
EPÍLOGO
Interacción con el
público.
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