Touchdown Latino
Dra. En
Ciencias Jurídicas. Cinthya Ivonne Guzmán Acosta.
El
show de medio tiempo del Super Bowl 60, protagonizado por Bad Bunny, generó un
intenso debate sociopolítico en EE.UU., desde antes de que este ocurriera.
Desde su aparición en los Grammys, una semana antes Benito fue contundente:
“Fuera ICE”, su discurso afirmo que los latinos “no somos salvajes, no somos
animales, no somos extranjeros; somos seres humanos y americanos” tomando en
cuenta la unidad del continente más que del uso que le dan los gringos,
haciendo un llamado a enfrentar el odio con el amor.
El
espectáculo estuvo lleno de representaciones con las que nos identificamos
todos en Latinoamérica, destacando divisiones por identidad cultural, lengua e
inmigración, un acto valiente de representación de nuestra cultura latina en un
momento de polarización bajo la presidencia de Trump, aunque también expuso
tensiones culturales predecibles.
Desde
su inicio, se presentó con su nombre real Benito Antonio Martínez Ocasio, su
nombre real y largo como todos en Latinoamérica, y la historia parte desde un
campo -haciendo alusión a los migrantes latinos- y uno de ellos manifiesta “Que
rico ser latino”, porque ser latino no es malo, porque nuestro color de piel o
nuestra lengua no tendría por qué ponernos a merced de las autoridades de
migración. Y estas referencias continúan en el transcurso de recorrido del
campo que incluye un puesto de cocos, un
puesto de uñas, construcción, un carrito de piraguas, un puesto de tacos, boxeadores
y un puesto que compra y vende oro, estos breves escenarios no son
coincidencia, estos escenarios los vemos en Latinoamérica, pero también en los
Estados Unidos, pues son los migrantes quienes mantienen la economía, incluso a
través de economía informal, del autoempleo, y los oficios, aquí no hay criminales, hay
trabajo digno.
La
boda, da más de un mensaje: muestra como la cultura latina y la estadounidense
ya se fusionaron, les dice a los novios que bailen y amen sin miedo
-considerando las redadas y el temor que tienen los migrantes, que hoy por hoy,
viven temerosos de su situación-, es también un viaje a la nostalgia, a la
infancia de nosotros los latinos durmiendo en las sillas de las fiestas, de
bailar con la familia, de comer un pedazo de enormes esculturas de pastel, de
la unidad que tenemos con nuestra familia y de lo felices que nos hace invitar
a otros a compartir estos momentos, y eso incluye a los extranjeros que se
encantan con la calidez latina.
Benito
dándole el Grammy a su versión chiquita -que también se ha hablado si se trata
del Liam Ramos, el niño de tenido por ICE hace unas semas- deja ver la
importancia de la representación étnica para las infancias: los latinos podemos
ganar premios, ser cantantes, ser profesionistas, jugar futbol americano, destacar
sin dejar de lado nuestras raíces, y sin dejar de creer en nosotras y nosotros,
porque valemos más de lo que pensamos.
También
denunció la gentrificación que sufren los países latinos, la canción “Lo que le
paso a Hawaii”, entonada por otro referente de la música puertorriqueña: Ricky
Martin. Visibilizó “apagones”, con la bandera de Puerto Rico en la mano, pero
que son comunes en toda Latinoamérica, sobre todo en los países mas
desfavorecidos o que son azotados por catástrofes naturales, esos países que
por la mañana toman café y en la tarde ron, donde escasea la comida, pero nunca
muere la esperanza ni existe en su vocabulario darse por vencido, porque eso no
es opción.
El
puertorriqueño, utilizó vestuarios en color blanco -y de acuerdo con la paleta
de Pantone- convirtió su outfit en un mensaje de paz en un mundo ruidoso, en un
susrurro de tranquildad en tiempos tempestivos para los latinos en Estados
Unidos. Contó con invitados como Cardi B, Karol G, Pedro Pascal, Jessica Alba, Ricky
Martin, así como con Lady Gaga quien cantó en ingles una versión salsa de “Die
with a smile”. Bad Bunny cantó íntegramente en español, celebrando herencia
puertorriqueña con elementos como una casita típica, la bandera boricua y honrando
la música de la isla haciendo alusión al “reggaetón viejito”, pero también entonando
otros ritmos latinos.
El
mensaje que tiene la bandera de Puerto Rico en medio del espectáculo es
poderoso, su diseño igual al de la bandera de Cuba -pero, con los colores
invertidos, y un azul mas claro-, no es coincidencia, pues cubanos y
puertorriqueños comparten historia. Al dejar de ser soberano y convertirse en
territorio estadounidense el uso de la bandera y del himno puertorriqueño fue
prohibido desde diciembre de1898 a julio de 1952, y bajo la Ley de Mordaza, era
delito grave mostrar o poseer la bandera puertorriqueña, y la única bandera
oficial en la isla era la bandera de los Estados Unidos, sin embargo, esta
bandera prevaleció en la resistencia, y fue utilizada por aquellos que soñaban
con obtener la independencia de la isla, y que por desgracia se tiño de sangre,
como lo denuncia Bad Bunny en “La mudanza”.
El
escenario se llenó de elementos del caribe, caña de azúcar, plátanos, palmeras,
mostro oficios, festejos, puestos ambulantes y fijos como tienditas y
barberías, las bodas… pero también
reflejo de las guerras culturales actuales: migración, identidad y rechazo al
nacionalismos, priorizo la celebración sobre la protesta explícita, pero con un
impacto radical: amplificó diálogos sobre pertenencia en un país hiperconectado,
nombrando a los países latinos precedido del legendario “Dios bendiga a
América”, y llenando el estadio de banderas latinoamericanas, porque como Bad
Bunny lo dijo “Juntos somos America”, por que existimos mientras resistimos.
El
cantante nos dio show, nos dio protesta, nos dio resistencia, nos dio mensaje: lo
único más poderoso que el odio es el amor. Como lo habían mencionado en otra
entrada, el Super Bowl no es un espectáculo deportivo es un reflejo de las
tensiones sociales que trascienden la cancha y conectan con la cultura jurídica,
mostrando como el deporte y también la música narra historias de justicia,
poder y derecho.
Datos extras del partido: el show de medio tiempo fue más importante que el juego en sí, marcó récord de 142,3 millones de espectadores. Cinco latinos eran jugadores entre los equipos, uno nacido en Venezuela, el resto con ascendencia de países como Colombia, México, Cuba, sin dejar a un lado los nacidos en Puerto Rico. Los ganadores fueron los Seattle Seahawks en una aplastadora derrota 29-7, esta vez no ganaron los patriotras de Trump. La inconformidad por el espectáculo de medio tiempo de BB provocó un show de medio tiempo alternativo, con Kid Rock como Headliner y mensajes de ira del presidente Trump, asi como la . La bandera de México ondeo dos veces: el vendedor de tacos, un hijo de inmigrantes mexicanos que un día salieron de Michoacán y entre los ganadores a recibir el Vince Lombardi, el ala cerrada Elijah Arroyo.
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