María Asunción Sandoval Olaes, la abogada que escribió con versos su destino
Por Dra. María Patricia Lira Alonso
María Asunción Sandoval no solo tejió su historia con las letras firmes
de la jurisprudencia; También bordó su mundo con la delicadeza de la poesía. En
las páginas de su diario quedaron resguardados versos que destilan amor,
ternura y la profundidad de su alma. Entre ellos, sobresalen aquellos dedicados
a su hijo adoptivo, Felipe Sandoval, y el que le escribió a su esposo, Rafael
Zarco, como un testimonio imperecedero del amor que los unía. Ese poema,
publicado en abril de 1904 en La Revista de la Mujer Mexicana, lleva por título
"nupcial"
Primavera de la vida
Es, primavera del amor
Hoy nace la ilusión: Se ausentan los dolores
Con que la suerte entristeció mi vida:
Hoy mi existencia a tu existencia unida,
Es un edén de dichas y de flores.
¡Tiene tu alma, tan grande paz de amores!
En el dulce fulgor de tu mirada:
Que, al alejar de mí, los sinsabores,
Me hace vivir feliz y enamorada.
Al cruzar el desierto de este mundo,
Me sostiene tu amor esposo mío,
Ese amor, tan inmenso y tan profundo:
No temo ya desdichas al desvío,
Tu corazón para mi amor fecundo
Llena de luz mi hogar antes sombrío[1]
En el umbral de su 153 aniversario natalicio,
evocamos la figura de María de la Asunción Sandoval Olaes, pionera del derecho
en México y mujer de letras, cuyo destino quedó trazado entre el rigor de las
leyes y la cadencia de la poesía. Nació un 27 de febrero de 1872, pero su
existencia quedó registrada oficialmente el 8 de marzo de aquel año, en la
parroquia de la Santa Cruz y Nuestra Señora de la Soledad. Su vida transcurrió
en la Ciudad de México en las postrimerías del siglo XIX, donde quizá, entre
los ecos de la ciudad en transformación, comenzó a gestarse su espíritu
indomable.
[1] SANDOVAL DE ZARCO,
María Asunción, “Nupcial”, “Nupcial”, La Mujer Mexicana, México, tomo I,
abril de 1904, p.2.
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