Bellas artes (2024): Cuando el arte se somete al nepotismo
Este fin de semana tuve la oportunidad
de ver una serie hispano argentina llamada Bellas Artes (2024) disponible en
Disney Plus que me llamo la atención por su tema original en torno a la administración
de un museo de arte contemporáneo en España.
El primer capítulo denominado “El
concurso” versa precisamente sobre un
concurso público para elegir al director de un famoso museo español que está en
crisis Se presentan tres personas a concursar por el puesto, dos mujeres
jóvenes que son políticamente correctas y un hombre “conservador”. A simple
vista, el varón se ve aburrido y las mujeres se ven a la vanguardia. En el
desarrollo del capítulo vemos cómo los tres participantes exponen sus
argumentos para ser contratados frente a un jurado reconocido mundialmente.
Durante las etapas del concurso explican cómo administrarán el museo y responden
entrevistas del jurado. Las mujeres dicen lo que se espera de ellas, miden sus
palabras como quien camina por un puente colgante. Hablan sobre inclusión,
igualdad y no discriminación, obras enfocadas en proyectar las problemáticas de
los grupos vulnerables, etc. Por el contrario, Antonio Dumas, un prestigioso
historiador de arte, indignado por estar concursando con personas que no son
fieles a sus propios valores, se planta en un discurso sincero. No es
complaciente ni se doblega a las reglas del juego de ser políticamente correcto.
Prefiere el arte por encima de todo, sin ataduras ni concesiones y argumenta
que sabe que va a perder porque es hombre, heterosexual, europeo y blanco y
reconoce que hoy en día es más importante ser políticamente correcto que ser
una voz auténtica. Resignado se va a su casa y días después recibe la llamada a
través de la cual lo designan como ganador del puesto de Director del Museo de Arte
Contemporáneo.
Gana
el puesto, sí, pero al llegar al museo se topa con un laberinto de influencias
y privilegios. El nepotismo que impera en el museo es el principal obstáculo a
vencer, ha permeado brutalmente en la organización. Descubre que está frente a
un ambiente menos liberal de lo que se
presumía. El impacto en la gestión cultural ha sido devastador y es la primera
causa por la cual el museo está en crisis. Está práctica de otorgar
privilegios, cargos o beneficios a familiares o personas cercanas sin basarse
en méritos o competencias ha limitado el acceso de artistas talentosos y ha reducido
la diversidad de expresiones culturales. El principal expositor del museo consiguió
su lugar por ser pariente del ministro de cultura y quiere asegurar su
permanencia en el museo.
Allí, el nepotismo es la norma, la mano que reparte los cargos, las exposiciones, los patrocinios. No se entra por talento, sino por apellido. No se expone por mérito, sino por conexiones. Y así, el museo es como una casa vieja donde los mismos rostros han habitado siempre.
Recomiendo ver la serie porque
el arte es una de las herramientas más poderosas para generar conciencia social
y transformar realidades. El arte
siempre ha sido una herramienta de quienes luchan por la justicia. Sin embargo,
cuando el nepotismo domina su administración, se convierte en un mecanismo de
exclusión en lugar de un medio de expresión abierto para todos. Si solo ciertas
familias o grupos tienen acceso a espacios culturales, el arte pierde su
capacidad de representar la diversidad de la sociedad. La cultura se vuelve un
reflejo de intereses particulares en lugar de una expresión colectiva. El arte
también es una forma de protesta y resistencia. Si la administración cultural
está dominada por nepotismo, las voces críticas pueden ser marginadas,
privilegiando solo expresiones que no cuestionen el status quo.
El arte debe ser un espacio de
libertad, innovación y representación social. Cuando el nepotismo interviene en
su administración, se convierte en un mecanismo de exclusión, favoreciendo a
unos pocos y privando a la sociedad de nuevas voces y expresiones artísticas.
Para evitarlo, es necesario garantizar procesos de selección justos,
transparentes y basados en el mérito, asegurando que el arte siga siendo una
herramienta de transformación y acceso equitativo para todos.
Les recomiendo ver la serie y reflexionar sobre cómo el nepotismo nos condena a visiones sesgadas en vez de fomentar el pluralismo.
Excelente punto ! Échale ganas = meritocracia
ResponderEliminarGracias por leerme
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