Peleando por mi libertad



Por Gina Macías

"Peleando por mi vida", cinta basada en hechos reales, adaptada de la novela biográfica: Harry Haft: sobreviviente de Auschwitz, retador de Rocky Marciano, escrito por, Alan Scott Haft y publicado en 2006. 

La película nos cuenta la historia de Harry un judío polaco quien, a los 16 años, fue enviado a los campos de concentración, en donde pudo sobrevivir a los horrores de la guerra, gracias a sus habilidades en el boxeo. Los nazis lo obligaron a luchar contra otros prisioneros para el entretenimiento perverso y sádico de los oficiales de la SS.

Harry Haft, luego de poder escapar del campo de concentración y atormentado por los recuerdos y el daño que le causaron, decide encontrar a la mujer cuyo amor lo mantuvo siempre con esperanza en el futuro, por ello logra llegar a Estados Unidos e iniciar una carrera como boxeador para hacerse de un hombre y lograr que su amada sepa de él a través de la fama que pudiera ganar a través del box.

Peleando por mi libertad, es una película emotiva, violenta, reflexiva y muy bien realizada que debemos atender, que a pesar de ser un  filme hollywoodense con melodrama y guion casi explicativo, tiene grandes actuaciones, que acentúan en sentimiento de supervivencia, culpa y reconciliación por lo que resulta un análisis convincente de las elecciones inimaginables que tuvo que tomar un hombre para sobrevivir a los horrores de la Segunda Guerra Mundial.

Es una cinta que nos invita como sociedad a reflexionar sobre como continuar con la vida, cómo reiniciar después de una experiencia traumática y tener fe de que es posible seguir adelante.

Por experiencia propia y a diferentes niveles las personas que hemos pasado por prisión vivimos una realidad muy dura. La cárcel es un espacio desconocido para la gran mayoría de la población, lleno de estereotipos que nos dan imágenes preconcebidas, fundamentalmente basadas en las películas. Se tiene muy poca información sobre cómo son, cómo se vive, y qué se puede hacer dentro de prisión.

Cada día, alrededor del 9% de las 48000 personas que han estado solas en una celda de aislamiento, pueden pasar meses o incluso años sin ninguna interacción social. Múltiples estudios muestran que este tipo de castigo puede provocar ataques de pánico, ansiedad, depresión, psicosis, aislamiento social estallido de violencia y suicidio incluso después de ser liberado.

En mi experiencia personal a pesar de tener casi dos años en libertad me cuesta interactuar y prefiero estar en mi cuarto ya que me siento más segura estando ahí. Pero soy consciente de los danos colaterales que tendré después de haber sufrido confinación por más de 13 años, sin ver la luz del día y sobre todo perder la noción del tiempo. 

Además de los daños sobre la salud mental, según la investigadora asociada en el centro de criminología de la Universidad de Oxford Sharon Shaley, las personas que han estado aisladas durante mucho tiempo también tienen que enfrentar dolencias físicas como dolores de cabezas crónicos, deterioro de la vista, problemas digestivos o fatiga, entre otros.

El hecho de ingresar a una prisión o confinamiento introduce a la persona en un proceso de asimilación de la subcultura propia de la prisión que se conoce con el nombre de prisionalización. Se trata de una institución reglada basada en normas rígidas y un ambiente hostil que provoca varios efectos en las personas que pasan un tiempo en ella. Los efectos dependen de una serie características previas de la persona, el contexto en el cual se desarrolló, posibles problemas de salud mental, historial de consumo, entre otras, y crean más o menos vulnerabilidad en cuanto a sufrir una mayor o menor victimización.

Las consecuencias que provoca el paso por prisión marcarán el resto de del ciclo vital de una persona causándole un gran sufrimiento.

El trabajo de los funcionarios que se encuentran en contacto directo con las personas reculidas es de suma importancia. El sistema penitenciario es ya suficientemente violento y conviene trabajar para que sean efectivas las medidas de reeducación y reinserción social de los internos, para lo cual la Corte Interamericana de derechos humanos ha emitido diversas recomendaciones.

Las reglas mínimas de las Naciones Unidas para el tratamiento de los reclusos (SMR) Se adoptaron por primera vez en 1957, y se revisaron en el 2015 como las reglas de Nelson Mandela aprobadas por unanimidad por la asamblea de las Naciones Unidas. La SMR Constituyen el marco internacional clave para el tratamiento de los reclusos.

El abuso del régimen de aislamiento carcelario puede incluir un aislamiento carcelario indefinido o prolongado, pero también puede incluir castigo corporal o colectivo, reducción de la comida o agua del recluso o ponerle en una celda obscura o constantemente iluminada.

El abuso del aislamiento carcelario de estas maneras puede constituir una forma de tortura o malos tratos, y como tal debe prohibirse de conformidad con el derecho internacional de los derechos humanos y la ética médica.

La dignidad humana de los reclusos en aislamiento carcelarios siempre debe respetarse. Los reclusos en aislamiento deben tener un contacto humano regular, actividad y estímulos ambientales, incluidos ejercicios diarios en el exterior. Al igual que todos los reclusos, no deben ser sometidos a condiciones físicas y mentales extremas.

Soy sobreviviente de tortura y tratos crueles e inhumanos, confinamiento extremo, durante 13 años y lo único que me mantuvo de pie fueron mis hijos, mis padres y los valores que me ensenaron desde pequeña, no es fácil estar en libertad ya que me enfrento varios desafíos, pero tengo el apoyo de mi familia y por decisión propia voy a terapia. Se que no podré olvidar todo lo que viví en ese confinamiento pero sé que en mis manos está ir avanzando y hacer que mi historia pueda llegar a miles de personas. Demostrar que la fe, la esperanza y el amor de la familia ayudan en situaciones como la que viví. Como Harry Haft a mí también el box me ayudó a sobrevivir.


Comentarios

  1. Mujer admirables residente Dios te bendiga
    Sigue en tu lucha no estás sola
    Dios contigo

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