Bombita ¿justicia o venganza?
Por
Alba Nidia Morin Flores
En el
año 2014 bajo la dirección de Damián Szifron se estrenó la película argentina
titulada “Relatos Salvajes”. Dicho film se desarrolla a partir de seis
historias, las cuales muestran a diversas personas, como tú o como yo estimado
lector, que por alguna circunstancia –traición, injusticia, miedo, etc.- reaccionan
de formas catalogadas por la sociedad como violentas o salvajes derivadas de la pérdida
de control.
Dentro
de las seis narraciones que conforman la película, para los objetivos de la
presente entrada sobresale “Bombita”, el relato de un ingeniero especialista en
explosivos cuyo vehículo, de acuerdo con las autoridades viales, se haya mal
estacionado, lo cual acarrea el remolque del auto y la imposición de una multa.
Este hecho desata consecuencias personales en la vida del hombre, pues no logra
llegar a tiempo al cumpleaños de su hija y su esposa le deja entrever lo fallido de su matrimonio.
Un día
después de lo acontecido, el ingeniero decide reclamar la anulación de la multa
por el error cometido por las autoridades debido a que el cordón estaba
despintado. Por tanto, solicita la verificación de dicha situación por parte del personal vial,
además del reembolso del acarreo y una disculpa a nombre del Gobierno de la
ciudad por el tiempo que le han hecho perder. Sin embargo, ninguna de sus
peticiones es atendida o mínimamente escuchada, pues el empleado a cargo se dedica exclusivamente a repetir “son 560 pesos”.
Ante la falta de escucha y la burocracia a la que se enfrenta el personaje, este pierde el control; lleno de furia y molestia estalla en contra de todo el sistema, representado en este caso por el empleado, con el que no logra dialogar. Por ello, toma un extintor y golpea en repetidas ocasiones el cristal hallado delante del funcionario hasta que es detenido por la fuerza pública. El suceso se convierte en noticia nacional, con lo cual el personaje pierde su empleo, se divorcia y pierde la custodia compartida de su hija.
Después
de este incidente Bombita decide volver a buscar empleo y rehacer su vida; sin
embargo, de nuevo su auto es remolcado por una grúa debido a que, de acuerdo
con las autoridades, este se encuentra mal estacionado. Ante esto, el ingeniero
decide hacer justicia (¿o venganza?) al colocar explosivos dentro de un
vehículo y dejarlo mal estacionado. El auto al ser acarreado genera una gran
explosión, situación que el personaje disfruta tomando una taza de café en un
bar, aunque con posterioridad sea juzgado penalmente por las autoridades.
Este
relato puede ser leído en varias direcciones; para algunos, dicha conducta es
injustificable, pues en producto de la violencia y el salvajismo; para otros,
el personaje se transforma en un justiciero al representar el hastío de la
población ante la injusticia y la burocracia de las autoridades. La lectura que
se lleve a cabo dependerá del marco a partir del cual se conciban ambos
términos, cuestión que en tan breves líneas es imposible resolver.
Lo
cierto es que, esta narración en sociedades como las nuestras origina nuevos
cuestionamientos, problematiza aspectos sociales y jurídicos y genera una gran identificación
con el personaje, pues ¿Quién no se ha sentido desamparado ante una injusticia
cometida por las propias autoridades? Juzgue usted apreciable lector.
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