Literatura y justicia ancestral: The Witcher
Por José Ramón Narváez
Es un mundo oscuro en el que habitan criaturas fantásticas y existe la magia, Geralt de Rivia, un brujo cuya profesión es cazar bestias, desesperanzado en la humanidad conoce a Yennefer, una poderosa hechicera en quién descubre a su amor verdadero, y, junto a Ciri, intentarán componer un poco el mundo y hacer a su modo justicia, claro, utilizando la magia, de la que aprenden día con día.
La historia surge de un concurso organizado por una revista polaca de ciencia ficción en 1986, en la que participa Andrzei Sapkowski tras conseguir el premio continua escribiendo cuentos creando una colección que siguen las primeras aventuras de Geralt y que nos presentan a Yennefer, la mejor amiga de Geralt, Ciri, y Dandelion, entre otros. La denominada Saga del Brujo consta de ocho libros: El último deseo, La espada del destino, La sangre de los elfos, Tiempo de odio, Bautismo de fuego, La torre de la golondrina, La dama del lago y Camino sin retorno; un noveno libro: Estación de Tormentas, que es en realidad una precuela, Sapkowski es muy prolífico y siguió escribiendo cuentos cortos a manera de spin-offs y novelas largas que completan el universo literario, increíblemente creativo de este autor.
La saga ha sido adaptada en una película y una serie de televisión, en Polonia, además de comics, juegos de mesa, juegos de cartas, videojuegos y hace poco en una afamada serie de televisión para la plataforma Netflix: The Witcher, que además estrenó un ánime complementario.
Existe un gran número de lectoras y lectores fanáticas de esta autor y de este tipo de tramas, una especie de filomedievalismo, de fascinación por la sabiduría ancestral, una clase de nostalgia por la pérdida de nuestra conexión con la naturaleza y las demás especies. Incluso hasta cuando se hace mención al derecho y a la justicia, como es el caso del "derecho a la sorpresa" pareciera haber alguna demanda hacia instituciones jurídicas más trascendentales que apelan al honor, a la palabra, a la buena fe, a la bondad: Te ayudaré y a cambio me darás aquello que descubras al regresar a tu hogar, lo dejaremos al destino.
Entiendo que para muchas y muchos el apelar a estas figuras supone irracionalidad y les hace temer la pérdida de brújula, yo creo que es una generación despertando y encontrando que puede adueñarse de su contexto y encontrar en él innumerables propuestas de vida.
En el videojuego se incentiva mucho la toma de decisiones sin repercusiones moraloides sino por el contrario muy sensatas esperando que el jugador tenga un aprendizaje, sobre las acciones que toma; la justicia como un ejercicio de sabiduría al que todas y todos podemos aspirar sólo es cuestión de aprender a leer más profundamente.
Te recomiendo escuchar el programa de Eddy de la Guerra sobre El Mundo Mágico de "The Witcher".
Terminé de leer tu libro "Cultura Jurídica: Ideas e imágenes" y ahora entiendo completamente a lo que te refieres con el tema de justicia como un ejercicio de sabiduría.
ResponderEliminarAunque ya te lo dije en otro medio, lo quiero plasmar aquí.
La justicia es una virtud del ser humano, así como la gratitud, el servicio, la perseverancia, la humildad. Es decir, nosotros podemos desarrollar un sentido de justicia y ser justos sin necesidad de tener una ley.
En el momento en que el ser humano dotó a la ley de esa virtud nosotros hemos quedado discapacitados para valorar qué es lo justo y qué es lo injusto. Si tuviéramos desarrollado ese sentido, los juzgados tendrían menos carga de trabajo y si decidiéramos vivir en una cultura de justicia no de legalidad seríamos más felices.
Antes la resolución de un conflicto era un ejercicio de sabiduría algo que el ser humano se sentía capaz de hacer.
Nos hemos dejando engañar por la ley, y ahora sólo vivimos en un mundo de "Atrápame si puedes".