Poemas de Managua 38°
Por Marta Leonor González
XVII
Managua es caja de cartón estropeada,
no guarda anacardos ni nueces que un día fueron
felices.
Laura le da nombres al dictador y a la ciudad
él tiene muchos apellidos
como el cielo que se incendia por la mano de los niños
que beben agua de los inodoros,
que lamen el suelo en busca de leche
que comen cáscaras de frutas en los basureros
es Laura, los niños y el dictador
en el rótulo de la carretera sonriendo,
con el rostro erguido, acariciando el cielo de donde
cae la muerte
la mano que levanta en señal de adiós a los que pasan.
XXXIII
Hemos buscado huesos entre la basura
una cadena como prueba de que está viva.
Aquí entre muchos zapatos
no encontramos el azul que llevaba puesto.
Un zopilote sobrevuela
mira desde lo alto como presagiando otras rutas.
Acá entre la carroña que alimenta a las aves
la tierra es roja y de ella sale un olor
que solo lo descubren las hormigas
los insectos se enfilan a lugares inciertos
buscan agua, sedientos de sol y hojas
se amontonan entre el salitre de una piedra
cubierta de moho y malicia.
Sobre el promontorio
escarbamos, lloramos como perros huérfanos
solo queda seguir el camino de las hormigas
tal vez eso delate su paradero.
XXXIV
La tierra es vieja
y en mi país unos niños halan un carretón tirado por
caballos
animales famélicos
andrajosos infantes que latigan
el costillal del animal cansado.
El sol araña las cabezas de los niños
el sudor los delata, olor a desamparo
lo que a hurtadillas
roba el banquero, el presidente, el prestamista.
De las crines sale humo
vapor que inhalan los niños
pelaje que deja al descubierto olor a maíz y
estiércol.
XXXVI
A Laura la cubre un manto de muerte.
Por el camino ha perdido a su hijo
por la calle larga divisa unos guardias con fusiles
gestos que le indican
que detenga el paso
a pocos metros
una cuadrilla de hombres cava una enorme zanja
y sepulta gente
a la que han numerado: MG357-CSAvBolívar.
De Managua 38° (2020)
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